Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

jueves, 29 de enero de 2009

El Sub-mundo


Pienso constantemente, mujer, en mis hijos de las pieles muertas (que no hijos plastificados) que de vez en cuando lanzo por los úteros gigantescos o redes de alcantarillado de esta ciudad eternamente falta de vida.

A veces pienso en su viaje, y preveo que en algún punto trágico, confluirán con los tuyos, también al 50%.

Esa concepción espontánea me dolerá justo en el bolígrafo o en el teclado, y que tú ese día has de sentir también una ausencia visceral.

Pienso en la soledad, en el desamparo absoluto en la que vendrán, poblado como debe de estar de intentos de felicidad efímera, de mi placer doloroso o de tu dolor triste.

Es tremendo intuir la posibilidad que siguiendo el rastro de sus hermanos muertos puedan encontrarnos y exigirnos desesperadamente sólo un beso de buenas noches.

Espero que lo hagan y huyamos los pre-padres fracasados. Que nos recluyan en la matriz de donde escapamos victoriosos de la guerra fratricida que es la concepción, y sólo podamos escapar cuando el desahogo de nuestros padres nos precipiten a la espiral que sobreviene al tirar de la cadena los once litros de agua hipnóticos que nos acompañan.

viernes, 23 de enero de 2009

Chequeos o reminicencias. "Desamor"

Como si se tratara de un enfermo nos preguntamos por las grandes preocupaciones que inciden en nuestra vida. A veces nos vamos de ésta, llenos de heridas. Como un chequeo médico necesitamos saber cuantas dolencias tenemos que han de quedar resueltas. No han de doler (aunque algunas veces sí lo hagan) sabemos que existen y que nunca son superadas. Es buena señal, eso significa que somos humanos, que nos duele la ausencia de personas queridas en este camino mortal. Lo jodido es que los malos recuerdos que una vez diluyeron los buenos, al final sólo recordamos los mejores. Que le vamos a hacer, somo así de imbéciles o masoquistas. Sirvan estas frases (en otra ocasión será otro tema), como un ejemplo práctico de la búsqueda de la belleza en el desamor.
Lector@ si te da por intentar escribir sobre tus grandes temas, hazlo de repente, oblígate, ponte en el lugar de otros, llora, desespérate, pero sobre todo escribe. Sí, ya sabes que me refiero a ti.

Sombras como un sombrero que pierde la cabeza, son las que me buscan las casualidades dolorosas, despacio, muy despacio.

Vidas llenas de superficial alegría como un fuego sin llamas ni calor, y que solo es porque creemos que existe.

Espejos sin forma que no encajan en ninguna casa son las personas que se precipitan en tus ojos, dolientes de tanto observar la nada.

Laberintos encerrados entre paréntesis son los problemas sin resolver, exponenciales, que aderezan la operación de un triste amargor desesperado.

Peines sin púas para mis manos que tantas veces se hundieron entre tus enredados pensamientos.

Cama sin arrugas para nuestras pieles retorcidas en campos de batallas ajenas al imperio de las sábanas y noches lúbricas.

Las monedas de tus bolsillos caen por tus muslos y llama la atención de los cuervos que te invitan a un café y tú cedes a cuidarles sus brillantes nidos en el confín del mundo del mundo sin fin.

Tu belleza universal, proscrita, la busco entre desperdicios de pasos interminables, indescriptibles e imposibles de seguir en una sola vida.

Los días me dejan inconsciente y cuando despierto sólo noches y sólo solo de nuevo estoy.

Quiero menos que las pipas hijas de puta que cayeron del manzano y decidieron joder jodiéndose, al no enterrarse en vida, ni tener descendencia ni perpetuidad.

Los árboles que nos vieron alejarnos se hicieron los locos para no incluir en sus anillos el hollín de nuestros cuerpos volátiles, desilusionados, que fueron digeridos por la tierra y sus circunstancias.

Mi vida se despieza como un muro de gotas congeladas, adosadas a ti con calefacción corporal a treinta y seis grados y medio.

Me he reservado un hilo de voz y una semilla de lo que fuimos, por si agarrara algo en mi garganta baldía de nombres.

jueves, 22 de enero de 2009

Rectángulo


En estos días de frío cuando me voy al trabajo y echo las mantas en el lugar exacto donde antes depositaba mi cuerpo placenteramente, tengo la esperanza hasta media mañana de pensar que dejo la cama caliente por si regreso. Por si por alguna razón que maquino durante unas horas me permitiera regresar al lugar de paz y homenaje a mi mismo que más echo de menos durante los primeros momentos de la mañana.


Si la cama es una trampa y si en la cama suceden las cosas más humanas de la Humanidad, entonces esa es mi casa, sin duda. Yo que me acabo por acostumbrar al peligro y a las extrañas, que sepan todas que fueron bienvenidas en este rincón de mi Reforma Agraria que arranqué con saña al señorito Morfeo.


Torpemente recobro el conocimiento, torpemente hago las cosas que se me imponen, cuerpo moribundo, en esas horas impronunciables. He de confesar algo: "Mi cama me lleva a la felicidad instantánea". Es mejor que cualquier droga y tan potente como la que más. No hay que olvidar que al igual que los años nos acercan inexorablemente a la tierra sepulcral, las horas nos engatusan cansándonos con desproporción para cualquier intento de razonamiento o actividad extraescolar y podamos no dormir (demasiado). Esas horas, digo, nos conducen al rectángulo abismal, donde la individualidad se da el homenaje más provechoso todas las noches o días de nuestra vida. Buenas noches y buena suerte.

jueves, 15 de enero de 2009

Génesis de la falacia


Antes de Cristo, la Trinidad la conformaban dos: Dios y Espíritu Santo.

Dios mediante su apéndice "Espíritu Santo" embarazó a la "Virgen" María para tener a Jesús. Entonces fueron tres, la Trinidad.

Si la Trinidad es una sola cosa indivisible, lo que se llama "Misterio de la Trinidad" es decir, si Dios, Jesús y Espíritu Santo son la misma cosa. Si Jesús es Dios. Si Dios embarazó a la Virgen María. Si la Virgen María es la madre de Dios. Entonces...

...Dios se ha follado a su madre para poder nacer.

Si hay dos dioses como Dios padre y su hijo, otro dios en la tierra, el niño Dios, siendo una religión monoteísta, cómo se justifica esta duplicidad de deidades coexistiendo en la misma época.

Si María tuvo a Dios y Dios creó el universo, en qué año se hizo, ¿en el año 0? Qué eran los romanos, hispanos, etc, ¿moléculas? ¿Es éste el verdadero Génesis?

Si Jesús en el Calvario, dijo aquello de "Perdónalos Padre porque no saben lo que hacen" si sólo existía una sola persona, en ese momento con quién hablaba, ¿con su conciencia? ¿Jesús, pues, sufría trastorno bipolar?

(Otro día seguiré con estas reflexiones, porque son infinitas)

Pero ...¡no sería más fáci admitir que José se tiró a María y dejarnos de polleces! 1ºEstaban casados. 2º No tenían que ir a la iglesia los domingos. Y 3º, no había métodos anticonceptivos. Y ya está.

miércoles, 7 de enero de 2009

La infertilidad capicúa

En el país de las barbaridades los niños despluman pájaros al no haber margaritas. Me quie-re; no me quie-re. Los fruteros de las calles rezuman soledad de piezas, ennegrecidas las suyas, toda música es musa buscada. Hay ojos como losetas fijas que observan aterrorizadas cada uno de mis pesados pasos.

Así, como el buscador de fianzas sube la crisis con las botas llenas de billetes, se desplaza mi mente en espiral al punto de partida. Cuanto más marcho más vengo. Es la cruz de este círculo concéntrico. Aspiraba hace unos años a devolver la mirada al abismo, y él me observó, tal y como lo predijo Nietzsche. Me ha llamado dos veces a lo largo de los últimos días, uno por un suicidio colectivo de gafas de ver demasiado, y la otra ocasión me la tiene jurada para más adelante.

La niña de la piel muerta, vino a mí la primera vez completamente necesitada de la cordura fatídica, amenazante, de su hermano espectral. Apenas la contemplé deseé su vuelta a la vida, ya era demasiado tarde, estaba a punto de cerrar mis ojos. Suplicó, lloró, me mordió y dormí profundamente.

La batalla de los perros sin collar ya había pasado y yo estaba regado con la sangre de mi propia ideología. Muchos muertos llevo desde hace tiempo cabalgando sobre mis venas. Muchos rasgan su fosa para salir por mis ojos y otros tantos se depositan a mis pies camino de su casa. Yo quiero ayudarles a confeccionar sus recuerdos, entre tanta piedra y cal lacerantes.

Aquella pasta uniforme de voces que son mudas hasta donde llega mi criterio salvaron miles de best seller. Yo aposté por el que flotaba entre lágrimas y perdí. Pérdidas cicatrizadas son las muestras de obstinación de mis padres tratándome de decir que quizás alguna vez pueda ser yo. Yo odio la frase de ser alguien en la vida. Me ningunea. Y quizás no sea quien yo quisiera pero si me construyo o deconstruyo es asunto mío.

De las primeras barbaridades, hijo adoptivo de esta ciudad, fue creerme que el pasto cuando se quema es porque alguien deseó su destino, que cuando crece es porque alguien riega sus esperanzas o que cuando estalla es porque nadie acude en su ayuda cuando más falta le hizo que le cortaran su fertilidad.

Otras barbaridades, fueron concebir, fruto de la masturbación, la fecundación del tiempo. Mis niños de las pieles muertas son ubicuos. Luego todos vinieron a devorarme. Son insaciables, el amor lo pagan con la desmedida de besos fríos que dan.

Cuando mis ojos son lo único que aún respetaron estas bestias de mundos insanos, cuando aún pude ver qué puerta era la que abrían mis errores, apareció el castigo en espiral con dos sonrisas aviesas. La figura repetida de aquel caballero asqueado, somnoliento, de mi silueta sin contenido, atravesaba años atrás y luego años adelante la única misión que me fue encomendada, engendrar, engendrarme todas las veces.