Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser tu piedra angular
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco.
Por eso el miedo acecha mi cuerpo,
por eso mi teclado es la espada de Damocles
Así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenida/o

denguecortos@hotmail.com

martes, 30 de diciembre de 2008

A veces...

A veces uno se enamora de una voz, quizás porque te recuerda a la voz que hubieras querido tener cerca en los buenos momentos. A veces esa voz suena y te hace volver la vida atrás, buscando la canción de despedida. A veces sospechas que detrás de la gente silenciosa de la tarde se encuentre aquella voz que te encantaría atrapar. Y le preguntas, curioso, a todo el mundo, dando las buenas tardes -nadie sospecharía de eso- para buscar-necesitar ese timbre de tu puerta cerrada.
A veces pensamos que la voz basta para calmar la soledad y es en la soledad donde más voces calladas aparecen y deseamos. Yo busco la que me corresponde, la que me ha de coger de imprevisto y me distinguirá con adjetivos y algunos nombres irreconciliables, quedando mis cuerdas vocales mudas de tanto placer.

(A Umbral que buscaba la palabra que diera la muerte)

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Seis condicionales para mi yo incondicional


Si yo me llamara Francisco Javier hubiera venido a esta vida a que me gustaran todos los días que he vivido y hubiera acabado harto de ellos, tan monótonos, tan grises, que escaparon del calendario.

Si yo fuera como todo el mundo piensa, entonces no tendría más opciones que destruir la esperanza del cambio, de ofrecerles mis espacios sacrificados y dárselos a pastar al rebaño que purifica mis tierras, los espejos abismales.

Si yo quisiera encauzar mis palabras por la buena senda, antes debería jugar al escondite con la maldad que me llama armoniosamente al pecado o perdonar mis errores porno-ortográficos con una dosis de goma de borrar.

Si estuviera condicionado a tener que creerme lo que me imponen como dogma o religión o política o puntos desequilibristas, que eché a patadas de mi cotidianidad, que tantas injusticias cometieron con mi cuerpo de sal, acabarían sepultados no a dos sino al menos a mil metros bajo el Valle de los Tropiezos.

Si el amor me afectara como una cárcel de cristal, entonces finalmente como un kamikaze me estrellaría con sus múltiples paredes invisibles con el fin de asimilarme en sus formas desconocidas, geométricas, externas, amadas, soñadas, prometidas, incumplidas, toda la libertad que nadie podría o querría entender. En ese espacio de batalla, la tierra de nadie, entre trincheras, es en la que me sentaría a pedir silencio.

Si pienso en hacer lo que me da la vida, lo haré cuando mi pasado deje de inutilizarme de instrumentalizarme como un peón sin tablero, sin juego, sin nada.

(A Ángel González, su Palabra al cuadrado)

Huevos sin fecundar


Un huevo lo pides, es servido junto con una cerveza y luego te clavas un palillo en el dedo y pasas a ser el pincho. Luego el huevo paga la ronda y la bechamel te arropa. Los clientes del bar te desean y piensas si quizás nadie te pidiera como tapa. Añoras los momentos de aquella ensaladilla de muestra por la que nadie demuestra interés. Luego recuerdas lo triste que es vivir sin ella. Te sobresalta el camarero que recoge tu vaso vacío y de nuevo la calma o el bullicio o ambas cosas en constante equilibrio.

A veces sueñas con que todos los habitantes de esa ciudad posean una yema cuajada en el corazón y teman ser devorados por los forasteros hambrientos. A veces sueles pensar cómo sería una tarde de lluvia si la tarde viniera a deshora y la lluvia quedara escondida tras del solar de la casa familiar.

Casualmente picas un billete para rondar a la mujer que te eligió. Toda ilusión se hace encima de una clara solidificada, aún es pronto para las nieves del invierno repostero. El niño de la piel muerta apareció como siempre detrás de la columna vertebral que sustenta el porche. Mi hijo nunca ha buscado nada, tal vez porque siente la tristeza de no tener nada que llevarse a la boca. ¡Tienes todos los alimentos ahí, encima de tu cabeza! señalo tiernamente. Él sólo come la tapa que dejaste a su alcance. Él sólo degusta el miedo que se aloja en cada vena al viento. Él sólo triturará a su padre cuándo en un rato se vea liberado de sus obligaciones de niño de la piel muerta. Muerta, muerto, dolorosamente muertos.


(A la espera de la eclosión de mis hijos)

lunes, 24 de noviembre de 2008

Fosas

Si levantaramos la cabeza después de quedarnos muertos de felicidad sería con la ocasión de gritar que lo han conseguido. Si alguien pudiera experimentar lo que es que nuestra sangre derramada hace 71 años reptara por sus brazos y se disolviera lentamente en nuestras casas genéticas, su torrente vital. Si alguien poco a poco resolviera un conflicto de generaciones al desear vernos, conocernos, rescatarnos del olvido, entonces llegaría a comprender como desde hace unos días estamos tristemente felices, nosotros que venimos del interior de unas fosas cuyo recuerdo cada año era exhumado y fusilado en las desgastadas tapias, resignados por esa injusta inercia del devenir trágico de los años. Nos dolían los huesos al volver a sentir los tiros y los gritos y los silencios y el dolor de los amigos que vimos muertos antes que nosotros, las familias que se dejan en el abandono y la tristeza de no poder ayudarlas más o consolarlas. Unos días antes del aniversario macabro que se celebraba en el cementerio, cuando se disponía el piquete a llamar a la carne a que cubrieran nuestros restos, cuando de nuevo volvían a nuestros cráneos las detenciones, las palizas, el desentendimiento de los que pudieron hacer algo por nuestra suerte, este año las manos de nuestros verdugos fueron apartadas por unas amigas. Pusimos la confianza en aquellas raices que nutrieron el ciprés, nos hicimos terrestres, bien visibles. Nos han dado la mano y luego cogieron nuestras piernas y las cabezas y vimos decenas de ojos clavados en nuestras cuencas, interrogándose sobre nosotros ahogados en unas lágrimas que soñamos. Hemos vuelto. Gracias por hacerlo posible.


A aquellos que durante tantos años aprendí a querer

miércoles, 15 de octubre de 2008

¿La inocencia causa la muerte? Ojalá.

Según la RAE la INOCENCIA es el Estado del alma limpia de culpa. Se tiende a asociar esta palabra a la niñez, a una de esas almas cándidas (sencilla, sin malicia ni doblez). A la niñez (Período de la vida humana, que se extiende desde el nacimiento a la pubertad) a veces se le une lo infantil (Se dice del comportamiento parecido al del niño en un adulto). Por lo que niños y adultos se convierten a veces en una sola cosa pensante. Si bien es cierto que el inocente es feliz activamente por su desconocimiento, por el contrario el adulto puede devenir en una ingenuidad pasiva de alto calado.

La inocencia positiva es aquella que permite al individuo, de forma casual, encontrarse con lo desconocido y valorar ese descubrimiento como beneficioso para su formación vital. Esta capacidad de sorpresa debe durar toda una vida. No es más sabio quien más ve, sino quien percibe la emoción del aprendizaje.

Hay muchas clases de muertos pero los que vagabundean en la vida exacta son los más dolorosos, los que se pueden sentir tristes, vacíos, como si uno fuera a caer en la desgracia. La funcionalidad de un humano es progresar de manera incesante y en su camino arrastrarnos a todos.

Somos inocentes en sociedades completamente ajenas a nuestro discurso oficial, somos inocentes cuando nos posee la introversión, somos inocentes cuando matamos. El desconocimiento del límite nos hace inocentes.

Habremos visto adultos con la cabeza puesta en juegos perdidos y a niños arrancados de sus juguetes para empuñar una pala. La INOCENCIA es un estado mental como puede ser el sentirse hombre o mujer, pero la pureza se paga cara hoy como ayer, si lo que nos rodea no es caótico, si no crea la suficiente arbitrariedad como para interesarnos, si no se educa a los seres humanos en la sorpresa, entonces estamos condenados. Casi habremos muerto al nacer. Queda sólo la esperanza de pensar utópicamente en esbozar sonrisas y cosquillas al ver una bandada de patos cruzar el cielo de Madrid mientras cambia un semáforo a verde, y el despiste, el inocente despiste, nos cuesta la vida.

Sírvanse por favor.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Como simular a Orson Wells y convertirse en leyenda anónima

¿Qué se siente cuando uno se sabe Leyenda?

En un pueblo de Huelva y a raíz de mandar una carta a una particular con una historia sobre una muñeca que se alojaba colgada en el segundo piso de una casa derruida, dio lugar a unos episodios curiosos de terror en esa población. Atención a la secuencia, mortal de necesidad: "Noche sin luz en el pueblo-historias de miedo-yo he visto algo-sí, ¿qué?- una muñeca en "to" lo alto de una casa-no jodas-sí-vamos a verla-nos vamos de excursión-ostia, es verdad-os lo dije mangarrianes-me comprometo a escribiros la verdadera historia de la muñeca-mu bien-ya te digo-te la mando a ti X-Perfecto-Días después: ¿Tío es verdad la historia que hemos leído?-Sí-¿De verdad?-Sí-No jodas-sí-La gente tiene algún problema mental, las muñecas están poseídas-Bueno pues así quedamos-Bien-Guay-Ciao-¿Que?-Que sí."


Fueron puntuales, sí. Pero todo esto llegó a bastantes oídos. Alguna que otra niña empezó a sentir recelo de todos sus muñecos. Hubo hasta quien solicitó la presencia del cura párroco (esto supongo que será parte de la leyenda) pero lo mejor de todo, es que alguien, habiéndose saltado la referencia a mi autoría, publicó un resumen paupérrimo en la narrativa y en el interés que pudiera despertar, de la carta original en su pequeña revista, quizás con el pensamiento de que sería muy difícil que yo me enterara.

Bien, una vez fracasado ese deseo y convertido en "Leyenda Anónima" (que conste que me hace bastante ilusión esta denominación de origen) me dispongo a presentaros el mencionado resumen vomitivo, agilipollado, masticado y reutilizado por una mente al servicio de la alienación general. Un REFRITO algo cachondo (todo hay que reconocerlo). ¡Oh odiadísimo lenguaje mayoral "hace amigos" que lo impregna todo!

En la próxima entrega "El Original" (ahora es cuando vendría bien la banda sonora de la Dimensión Desconocida) para la oportuna comparación maliciosa. Me vasta que se vea que yo me lo curré un poquito más. Para que quede claro de qué va la historia podéis ver las palabras que se repiten hasta la saciedad, marcadas en negrita. (Si os da risa es que sois humanos).

Ya veis, así como el que no quiere la cosa, veo "Coronado" mi más alto propósito y además tan joven...


EN LA CALLE NUEVA.



Había una vez, una niña la cual le tenía un cariño especial a una muñeca. La niña vivía en el campo rodeada de su familia y los campesinos que allí trabajaban. Había un niño un poco más mayor que la niña, éste trabajaba con los animales. Un buen día, la chica decidió salir con su muñeca en compañía del niño, el chico al verla con la muñeca se rió, se la quitó de las manos y la puso en lo alto de un risco para tirarle piedras, la niña al ver a la muñeca en esas circunstancias fue en busca de su padre.


Cuando volvieron al lugar donde decía hallarse la muñeca, sólo se encontró a la muñeca tirada en el suelo con toda la cara sucia, pero del niño ni rastro. La niña al ver todo aquello se asustó mucho, pues creyó ver una cierta mirada de odio en la cara de su muñeca, por lo que llegó a la conclusión que había sido la muñeca la que había matado a su amigo, y sin pensárselo dos veces le dijo a su padre que la tirara al río, que ella no quería verla más. Su padre por órdenes de la niña, así lo hizo, la tiró al río no muy lejos de donde se hallaba su finca.


Al día siguiente, cuando la niña se despierta, mira por su ventana y ve a su muñeca, no estaba muy cerca de su habitación que daba a mirar al río, pero sí se divisaba bien desde ella. La niña al verla se asustó aún más pues no podía creerlo, y sin dudar fue de nuevo en busca de su padre, pero éste no la creyó, después de la insistencia de la niña fueron al lugar donde decía que estaba la muñeca, pero esta había desaparecido.


Llegó otro día, y como de costumbre la niña volvió a mirar por la ventana y esta vez estaba mucho más cerca que la anterior. La niña corrió de nuevo en busca de su padre pero esta vez sorpresa para él, allí estaba...la muñeca que él mismo había arrojado al río días antes. El hombre lleno de terror y duda, decidió no tirarla de nuevo al río sino dejarla con los demás tiestos viejos en el "doblao".

Llegó la noche, la niña sin pegar ojo, se tapaba bajo las mantas hasta que se quedó profundamente dormida, cuando llegó el día, ¡¡¡horror!!! Allí estaba ella, la muñeca tan cerca de su cama que hasta podía rozarla...


Aún no se sabe que pasó con la niña ni con la famosa muñeca, sólo que cuando su padre llegó a su habitación sólo se hallaba la cama de la niña vacía, y nunca más volvió ni la niña ni su querida muñeca.

Leyenda (Anónimo) Revista El Jaroso. Ejemplar 0. Julio 2007.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Denguefrases VI

Estimados reflectores humanos, dejo a vuestra disposición la sexta lista de denguefrases, por si queréis dejar algún comentario. Las Denguefrases, las podemos definir como: "Aquellas imágenes automáticas o reflexivas, tanto realistas como superrealistas, concordes o contradictorias, sobre las relaciones posibles e imposibles de los significados entre sí de las palabras. Al abarcar infinitas combinaciones, se produce un híbrido o metáfora paradójica, hiperbólica, como resultado del despliegue de niveles o planos del lenguaje. Obsérvense las influencias de las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna y la aplicación del método paranoico-crítico daliniano."

LISTADO DE DENGUEFRASES

La noche nos necesita como si fuésemos un órgano más de su extra incorpórea presencia.

La noche tiene un sexo que se adapta a las orientaciones del pene-ficiario.

A veces habrás pensado en regresar a tu casa y fecundar todas y cada una de sus excitantes monotonías.

Contradicción: El Día da a luz la Noche.

Aquel pueblo tenía conciencia de ciudad pero la piel demasiado pequeña.

Exfoliarte: dícese del movimiento creativo pictórico de principios de siglo XXI consistente en plasmar fuera del folio o lienzo cualquier homenaje al narcisismo integrista.

Diarrealidad: dícese del movimiento intestinal producido como acto reflejo e involuntario al haber sometido al organismo a una exposición continuada a programas televisivos tales como "Mujeres y Hombres", "Supermodelo", "Escenas de Matrimonio" , "La Noche de los Calzoncillos de Jose Luis Moreno", entre muchos otros, con el fin de expulsar de nuestro cuerpo esa materia indigesta.

El mundo en recesión económica prescindió del amor por carecer de plusvalía.
Quedé atónito. Llevaba en sus tatuajes la tinta del aquel libro que quise haberle escrito.

Adivinanza: El que la hace la paga y el que la paga la gana. Respuesta: La Justicia de hoy en día.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Lo que intentan los rayos cuando nos visitan


Serpenteaba la gota recorriendo el cristal amenazada por una tormenta única y exclusiva que se desarrollaba en la terraza de su casa. Serpenteaba un rayo bifurcado en cientos de direcciones sin idas ni vueltas llamando con su grave eco, la descarga o eyaculación telúrica.

Sobresaltada por otra de esas llamadas de titanes alejados en el tiempo, los sueños se olvidaron y los ojos azuzados por un escalofrío se entreabrieron y dejaron ver su cuerpo desnudo. Aproximándose a sus pechos una sábana que parecía un cordón umbilical, se hundía en los pliegues carnales como depositaria de un recuerdo de la hojarasca en la que se fundió anoche.

Llevando consigo todo lo que Morfeo puso en su nuca adelantó un pie y luego arrastró el otro, sus pasos cogieron velocidad al llegar a la ventana golpeada por el trópico. Allí estaba la figura más eterna y fugaz que se habría creado. Una imagen que repetida por los espejos, regalos de enemigos que la quisieron mal, que la quisieron hasta desaparecerse en ellos, creaban de ella un símil de una rama ahogada en un charco donde iban a parar la savia de sus propias venas.

Cruzó la puerta y sintió un abrazo casi mortal que le recorría desde el pie, todo el carnoso muslo y se incrustaba, como la mano que trota en busca de su deseo en uno de sus pezones desafiantes, le arrancó media vida y tiró para sacarle aquella vida que le restaba. No lo consiguió poseyéndola por el cuello, inmovilizándola con la furia de un abrazo tierno.

Hubo un secuestro. El mayor de todos los que se han podido asentar en un libro dorado. Esa noche la figura espectral, que esperó el encuentro, la luz destelleante que en un instante había colapsado la ciudad, tuvo el plácet de la figura semi-desnuda, abandonada hasta la eternidad, que invitó a la mano que desciende del cielo miles de veces en una noche menuda, para arrebatar el instante o la vida según el deseo del huésped.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Como nos abandona un verano

"Convencida de que mi paso por la Tierra era más bien un problema menor, esa noche me fui a dormir..." habiendo cancelado el último concierto y sin llamar la atención, con la extremaunción orbitando en su cénit, lo que fue la costosa gira veraniega de la estelar, Sol. Culminando aquella madrugada con el lanzamiento de los fuegos fátuos que a algunos encandilaron y a otros sirvieron como indicador de la salida por dónde escapar del mundo.
(Delante del escenario no hay nadie, no hay risas, ni aplausos. A la vez que dan las 12 de la noche rít-mi-ca-men-te sólo se siente suspirar al pueblo entero)

-.TELÓN.-

sábado, 2 de agosto de 2008

El caramelo de una desconocida

"XXX" se sentó en un sillón, alguna vez testigo de noches blancas, y yo hice lo mismo en la otra punta de la estancia. Hablamos, como quien esculpe las formas de la nada, de los grupúsculos de terrorismo que aún resisten en cada una de nuestras extremidades. Ella aseguraba que sus abrazos eran sogas de todos sus amantes, reos de aquel patíbulo, y sus piernas tatuadas el dolor de una muerta envenenada.

Expuso, con la vehemencia de la que se cree con la verdad única, que entre dos cuerpos unidos no queda un límite necesario de libertad individual y que follar era rebajarse como mujer y sus conquistas históricas. "Polla andante, voy a quitarte esta noche la idea erótica de tu mente" aseguró.

Le pregunté cómo podía canalizar el deseo si éste era demasiado poderoso. "XX" simplemente me hizo un gesto obsceno. No le gustaban las réplicas. Me escuchó de todos modos. Las voces la apabullaban, parecía que se le erizaba el vello y quedaba bloqueada, como quien se hace árbol y se camufla bajo la hojarasca de años.

Tuve una ocurrencia que a ella pareció crearle algún interés. Me permití sugerirle que en la distancia dos cuerpos se pueden sentir desconocidos y que ella, que estaba en la otra punta de la habitación, parecía diluirse en el profundidad de aquel pasillo enorme. (Hacía exactamente dos horas y media que nos encontramos) ¡Acércate pero no vayas a hacer nada, sólo habla! soltó, recelosa. Y el camino que iba desde donde estaba yo hasta situarme frente a ella, lo pasé hablando en alto, como queriendo no sentirse sola durante esa transición.

Llegó el momento en que "X" me miró justo a las pupilas, y lo convirtió en algo extraordinario. Tenía los ojos muy marcados, nerviosos, huidizos, como aquel que despierta a la vida y se deslumbra. ¿Te das sustos a ti mismo?, preguntó. Y no me dejó responderla cuando ella me señaló un biombo en el que se escondía frente a un espejo, por lo que cuando salía transformada en otra, vestida de mamarracha, le palpitaba tanto el corazón que rozaba el exilio de su cuerpo.

Se hacía tarde, y esa tarde llamada noche y el condón que tenía preparado nos fuimos rodando por donde vinimos. Sólo me quedé un momento más para intentar dejarla impresionada, recordando una película de Rohmer "Mi noche con Maud" que estaba convencido que había visto.

"Lo de esta noche no volverá a ocurrir jamás" dije.

"Mañana vendrás y ocuparás ese sillón. Estoy convencidísima. No habrá que esperar a que seas padre" me respondió divertida dejando mi voluntad por los suelos. Ella sabía mejor que yo, que así iba a ser durante un tiempo.

Recuerdo cómo conocí a Natalia. Seguramente fui una molestia para ella. Tenía ese aire de ser la única mujer de la noche, en que salí a desahogarme, que no pretendía aparentar absolutamente nada ni justificar su embobamiento, sólo miraba fuera de sí misma y yo quise saber desde cuándo.