Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

viernes, 14 de agosto de 2009

La (a)puesta

Cuando voceas tus verdades
y se repliegan tus razones
la sangre corre
corre sangre ensangrentada
corre con un pie unido
al marchamo de tus vísceras

Cuando miras tu mundo
y se agotan los recursos
el desierto avanza
inmisericorde por tus manos
resecas de tanto frotar
lo que no han poseído aún

Cuando reciclas tus labios
en otros contenedores
de un bálsamo secular
y se gastan, se gas-tan
se transforma tu poder
la lengua ha sido suicidada

Cuando silencias mi vida
y pierden las palabras
su cercano dolor
vuelve a mí la (a)puesta
vuelve sin retorno
vuelve... a perderse

domingo, 9 de agosto de 2009

La brujita verde del kinder sorpresa a vuelto triste a su huevo


Uno no sabe como afrontar la muerte de personas cercanas. Uno se engaña de que las sonrisas, de que la vida es todo lo que uno tiene. Y siempre viene la muerte para recordarnos la fragilidad del instante vivido, de la fugacidad de todo lo bueno y todo lo malo.

Uno no sabe como afrontar que una persona a la que has conocido, de la que has obtenido sus segundos vitales, ya no exista. Uno no sabe qué hacer cuando se quedan en tus labios "¿cómo está ella?" y ya te enteras de la fatalidad y esas palabras resbalan por tu garganta y te alimentan las lágrimas que emanan casi automáticamente. Se convierte en formol de su timbre de voz, que no, que no se va, que no, sobrevive como la protagonista de la historia que inventamos una sobremesa para poder resistir en un campo abrasado por las llamas, sin comida, y buscando la solución. Realmente yo no sé si la he perdido o es que llegó a la meta antes que nadie.

Uno no sabe como afrontar que la muerte forma parte de la vida, pero que ella sólo es un accidente. Y que si estamos o no estamos no es cuestión de gustos o de sabidurías, de obligaciones o inercias, porque la vida es la única que nos apresura constantemente a las despedidas. Algunas son puntuales y otras definitivas.

Uno afronta, qué remedio, que la vida son algunos días y otras tantas noches, pero a María no se la ha llevado la muerte, en esas edades tan tempranas, no existe la muerte, la muerte todavía no pierde el tiempo en casos tan residuales. A María la que le ha fallado, la que la ha matado ha sido la propia y maravillosa hija de puta, vida.
Te recordaré María, la de la fácil sonrisa.