Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

martes, 22 de abril de 2008

Mi verdadera ilusión (si eres ateo mira fijamente la cruz)


No comencé

a reconocerte

a inundarte el sueño

hasta ...[*inserte AQUÍ su adv. temporal]



que deposité

mis ojos inservibles

en tus llaves

que abren todas

y cada una de mis vidas



Incipientes



lejos

azures

los símbolos

endemoniados

arcanos



era una lis

maquillada

atemporal

y terrible



Inconscientes

dos

Sólo, tú y... tú



Ni mi Yo

ni el cristal

de un olimpo

de mitológicas

oportunidades

he conservado

en esta nueva vida.

domingo, 20 de abril de 2008

La pequeña revolución de un libro mutilado (Al día del libro)


Resulta que aquella vez el final del cuento se quedó sin la hoja última. Allí quedaron los personajes al borde del precipicio del folio A-4. Abismo y libertad de un libro que hace libre pero que encierra a los personajes que adoran un terruño que es mera fantasía. Y tú tuviste la insensibilidad de recogerlo de aquel desorden, una vez llamado mi cuarto, y cerrarlo con tu cara imperturbable, como una pared virgen.

Notamos una presión, -se plegaba el mundo- y como protestaba aquello que debía protestar cuando un corte limpio apareció en nuestros pulgares.

Una gota, otra y luego la tercera que se depositó en el lomo, edición cartoné, del libro que aquella tarde, como un impuesto revolucionario, nos demandó pintarle, humanizarle un punto y final.

jueves, 3 de abril de 2008

Cuando tengo sed


He de confesarte un secreto: "El agua embotellada formó parte de un cuerpo condenado a vagar eternamente en el ciclo vital humano".

Somos, pues, consentidores, esclavistas de una o miles de pequeñas gotas maldecidas (aceptado por la RAE).

El agua en la tierra es poderosa, los condenados se liberan. Por eso la lluvia, tus lágrimas, las mías, la mancha de humedad que rezuma, la huella de una pisada en la fuente, el arroyo perdido, las diez gotas de leche de un pezón, millones de etcéteras después, son reparadoras de injusticias.

Es fácil preguntarse el por qué de este estigma repetido por los 6000 millones de humanos.

La respuesta conlleva ponerte en peligro mortal, lee bien si aún no estás agonizando por este mundo: "La humanidad es rencorosa hasta un extremo enfermizo. Somete al pasado a la cárcel donde alguna vez se libera el engaño de sentirse libre".