Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

lunes, 23 de diciembre de 2013

El violador legislativo

Hay manos que dañan
que las carga el Diablo
que buscan el combate
sin siquiera iniciarlo

Hay manos que atrapan
la piel sin retraso
que aplican dolor
solo con desearlo

Hay manos que atisban
mundos imaginarios
de crucifijos santos
de paraísos lejanos

Hay manos que azuzan
que siembran penachos
de soldados infames
de idearios arcanos

Hay manos sórdidas
que escriben párrafos
cubiertos de gloria
eterna para unos cuantos

Hay manos ínclitas
que follan sin rastro
a las que persiguen
solo en los despachos

Hay manos endiosadas
que parecen solo manos
que al lado de las tuyas
son huesos y espanto

Hay manos que firman
y afirman sus excesos
de que una mujer
es algo menos que sexo

Hay manos que maldicen
en el Boletín del Vaticano
a la mujer que decide
interrumpir su embarazo

Hay manos de hombres
tremendamente inhumanos
que hacen de mi sexo
una vergüenza de facto

Hay manos de políticos
hombres de Estado
de gestación lenta
que intentan encarcelar
su fracaso
en tu útero su miedo
su aborto
su cavernícola ideario

domingo, 17 de febrero de 2013

Ese corazón retirado por uso indebido

I

La sangre vino a ti

borracha de identidades

como una orgía

de flores aterciopeladas.


Resucitada

arrepentida

humana.


II

Mujer que derrotas

las miradas

sin combate

sin nada.


Ausente hojarasca

de cabellos

el vagón te acuna

estelada.


III

En el Pueblo Nuevo

partes,

me parte

tu fugacidad.


Como si arrancaras

tus manos enclaustradas

suavemente tocando

en las escaleras

aquellas notas de bajada.


IV

Te muestras imagen

la sonrisa atrapada

ojos abismales

arrullan tu cara.


Pasas a mi lado

luego tu timidez llega

después tu despedida

amarga.


V

Si emplazas un día

tus ojos al frente

y descubres la vida

quizás hoy sonrías.

O no, mujer entristecida,

tu corazón fraudulento

retirado se halla

en esta vía.

 
 
Madrid, 2007.