Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

miércoles, 31 de agosto de 2011

Las treinta penas y mi alegría.



Recuerdo mi sombra como crecía
en aquellos zapatos de la infancia
y como su insondable abismo
salpicaba parte a parte las aceras.

Recuerdo como las tartas de cera
de tanto esperar los aplausos
quedaron suicidadas en mi casa
sin soplos, ni risas de agosto.

Recuerdo a mi sonrisa flaca
encajarse en una cara tibia
en un rostro que tras los espejos
sólo proyectaba la nada.

Recuerdo esa tarde áspera
condensada en un cristal amenazante
heridas sobre mi piel
a punto de derramarse.

Recuerdo como era a los 4 años
el cristalino tallado en mis ojos
mentira esperanzada, que vio
formar palabras a su antojo.

Recuerdo mis argumentos
de cuento tras cuento
y la voz de mi madre
acercándome el sueño.

Recuerdo para mis treinta penas
una alegría desesperada
una piel grande, quebrada
de años encajados en mala gana.

Recuerdo para mis treinta penas
la revolución de la belleza
éxitos, fracasos tuve para rato...
pero tampoco adquiriré tintes dramáticos
tan perjudicial no es cumplir 30 años.