Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

viernes, 30 de octubre de 2009

La noche bipolar


Si vives la noche del bipolar encontrarás una razón más para temer por las verdades que se te ocultan.

Si vives la noche del bipolar acabarás sintiendo tu cuerpo y el suyo uniéndose a miles de kilómetros de distancia, sin ti y sin él.

Si vives la noche del bipolar no podrás parar las imágenes que te conforman como un puzzle con las piezas perdidas en algún bolsillo de un niño intemporal.

Si vives la noche del bipolar recordarás que fue feliz contigo y que ciertamente tuvo latidos y sangre al dejarle de considerar fantasía que agolpa tu cama, tu pelo, tu vida.

Si vives la noche del bipolar transmutarás los besos por miradas asépticas color agónico del niño de la piel muerta.

Si vives la noche del bipolar te inocularán con el semen alevoso, el 50% del amor que hoy, mujer terrible y esperanzada, te es negado.

sábado, 24 de octubre de 2009

No utilizarás el nombre del adiós en vano


El fuego cuando se apaga dice adiós. El ojo cuando se cierra dice adiós. La marca cuando desaparece dice adiós. Los sueños cuando se evaporan dicen adiós. La magia, cuando se descubre todo, dice adiós.

Los vasos y la mano tonta cuando se encuentran dicen adiós. Los útiles de escritura para horadar las servilletas, sin latidos en los que apoyarse, dicen adiós. Los libros sin marca páginas se desmemorian y dicen adiós.

Los cafés sin tiempo dicen adiós. El frío bajo las faldas dice adiós. Cuando se desviste una piel la paciencia dice adiós. Cuando se hace el amor lo fútil dice adiós. Cuando se cierra una puerta la oportunidad dice adiós. Cuando se dice adiós se ha de decir adiós.

Las calles bajan tranquilas y los pasos dicen adiós. Los bolsillos carecen de seguridad y las monedas dicen adiós. Los billetes y un cuadro en las retinas del que se despide siempre dicen adiós. Los dolores sin medicar al cabo del tiempo hacen decir adiós. Los árboles cada otoño proponen un expediente de regulación de empleo a sus hojas burocráticas y les dicen adiós.

La vida cuando es andaluza y mortalmente vivida dice siempre adiós.