Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

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domingo, 20 de abril de 2008

La pequeña revolución de un libro mutilado (Al día del libro)


Resulta que aquella vez el final del cuento se quedó sin la hoja última. Allí quedaron los personajes al borde del precipicio del folio A-4. Abismo y libertad de un libro que hace libre pero que encierra a los personajes que adoran un terruño que es mera fantasía. Y tú tuviste la insensibilidad de recogerlo de aquel desorden, una vez llamado mi cuarto, y cerrarlo con tu cara imperturbable, como una pared virgen.

Notamos una presión, -se plegaba el mundo- y como protestaba aquello que debía protestar cuando un corte limpio apareció en nuestros pulgares.

Una gota, otra y luego la tercera que se depositó en el lomo, edición cartoné, del libro que aquella tarde, como un impuesto revolucionario, nos demandó pintarle, humanizarle un punto y final.

1 comentario:

gota dijo...

Hay libros que, sencillamente deciden no tener final, ser eternos incompletos o tan completísimos que no necesitan morir en una página... hay libros como vidas, que se unen a otros para continuar su viaje, para seguir sorprendiéndonos cada día...
los hay incluso que te dejan decidir TU final (elige tu aventura)...
hay libros, hay vidas