Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

martes, 30 de diciembre de 2008

A veces...

A veces uno se enamora de una voz, quizás porque te recuerda a la voz que hubieras querido tener cerca en los buenos momentos. A veces esa voz suena y te hace volver la vida atrás, buscando la canción de despedida. A veces sospechas que detrás de la gente silenciosa de la tarde se encuentre aquella voz que te encantaría atrapar. Y le preguntas, curioso, a todo el mundo, dando las buenas tardes -nadie sospecharía de eso- para buscar-necesitar ese timbre de tu puerta cerrada.
A veces pensamos que la voz basta para calmar la soledad y es en la soledad donde más voces calladas aparecen y deseamos. Yo busco la que me corresponde, la que me ha de coger de imprevisto y me distinguirá con adjetivos y algunos nombres irreconciliables, quedando mis cuerdas vocales mudas de tanto placer.

(A Umbral que buscaba la palabra que diera la muerte)

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