Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser tu piedra angular
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco.
Por eso el miedo acecha mi cuerpo,
por eso mi teclado es la espada de Damocles
Así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenida/o

denguecortos@hotmail.com

lunes, 22 de septiembre de 2008

Como simular a Orson Wells y convertirse en leyenda anónima

¿Qué se siente cuando uno se sabe Leyenda?

En un pueblo de Huelva y a raíz de mandar una carta a una particular con una historia sobre una muñeca que se alojaba colgada en el segundo piso de una casa derruida, dio lugar a unos episodios curiosos de terror en esa población. Atención a la secuencia, mortal de necesidad: "Noche sin luz en el pueblo-historias de miedo-yo he visto algo-sí, ¿qué?- una muñeca en "to" lo alto de una casa-no jodas-sí-vamos a verla-nos vamos de excursión-ostia, es verdad-os lo dije mangarrianes-me comprometo a escribiros la verdadera historia de la muñeca-mu bien-ya te digo-te la mando a ti X-Perfecto-Días después: ¿Tío es verdad la historia que hemos leído?-Sí-¿De verdad?-Sí-No jodas-sí-La gente tiene algún problema mental, las muñecas están poseídas-Bueno pues así quedamos-Bien-Guay-Ciao-¿Que?-Que sí."


Fueron puntuales, sí. Pero todo esto llegó a bastantes oídos. Alguna que otra niña empezó a sentir recelo de todos sus muñecos. Hubo hasta quien solicitó la presencia del cura párroco (esto supongo que será parte de la leyenda) pero lo mejor de todo, es que alguien, habiéndose saltado la referencia a mi autoría, publicó un resumen paupérrimo en la narrativa y en el interés que pudiera despertar, de la carta original en su pequeña revista, quizás con el pensamiento de que sería muy difícil que yo me enterara.

Bien, una vez fracasado ese deseo y convertido en "Leyenda Anónima" (que conste que me hace bastante ilusión esta denominación de origen) me dispongo a presentaros el mencionado resumen vomitivo, agilipollado, masticado y reutilizado por una mente al servicio de la alienación general. Un REFRITO algo cachondo (todo hay que reconocerlo). ¡Oh odiadísimo lenguaje mayoral "hace amigos" que lo impregna todo!

En la próxima entrega "El Original" (ahora es cuando vendría bien la banda sonora de la Dimensión Desconocida) para la oportuna comparación maliciosa. Me vasta que se vea que yo me lo curré un poquito más. Para que quede claro de qué va la historia podéis ver las palabras que se repiten hasta la saciedad, marcadas en negrita. (Si os da risa es que sois humanos).

Ya veis, así como el que no quiere la cosa, veo "Coronado" mi más alto propósito y además tan joven...


EN LA CALLE NUEVA.



Había una vez, una niña la cual le tenía un cariño especial a una muñeca. La niña vivía en el campo rodeada de su familia y los campesinos que allí trabajaban. Había un niño un poco más mayor que la niña, éste trabajaba con los animales. Un buen día, la chica decidió salir con su muñeca en compañía del niño, el chico al verla con la muñeca se rió, se la quitó de las manos y la puso en lo alto de un risco para tirarle piedras, la niña al ver a la muñeca en esas circunstancias fue en busca de su padre.


Cuando volvieron al lugar donde decía hallarse la muñeca, sólo se encontró a la muñeca tirada en el suelo con toda la cara sucia, pero del niño ni rastro. La niña al ver todo aquello se asustó mucho, pues creyó ver una cierta mirada de odio en la cara de su muñeca, por lo que llegó a la conclusión que había sido la muñeca la que había matado a su amigo, y sin pensárselo dos veces le dijo a su padre que la tirara al río, que ella no quería verla más. Su padre por órdenes de la niña, así lo hizo, la tiró al río no muy lejos de donde se hallaba su finca.


Al día siguiente, cuando la niña se despierta, mira por su ventana y ve a su muñeca, no estaba muy cerca de su habitación que daba a mirar al río, pero sí se divisaba bien desde ella. La niña al verla se asustó aún más pues no podía creerlo, y sin dudar fue de nuevo en busca de su padre, pero éste no la creyó, después de la insistencia de la niña fueron al lugar donde decía que estaba la muñeca, pero esta había desaparecido.


Llegó otro día, y como de costumbre la niña volvió a mirar por la ventana y esta vez estaba mucho más cerca que la anterior. La niña corrió de nuevo en busca de su padre pero esta vez sorpresa para él, allí estaba...la muñeca que él mismo había arrojado al río días antes. El hombre lleno de terror y duda, decidió no tirarla de nuevo al río sino dejarla con los demás tiestos viejos en el "doblao".

Llegó la noche, la niña sin pegar ojo, se tapaba bajo las mantas hasta que se quedó profundamente dormida, cuando llegó el día, ¡¡¡horror!!! Allí estaba ella, la muñeca tan cerca de su cama que hasta podía rozarla...


Aún no se sabe que pasó con la niña ni con la famosa muñeca, sólo que cuando su padre llegó a su habitación sólo se hallaba la cama de la niña vacía, y nunca más volvió ni la niña ni su querida muñeca.

Leyenda (Anónimo) Revista El Jaroso. Ejemplar 0. Julio 2007.

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