Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

domingo, 18 de noviembre de 2007

Color primario. ROJO.

El río rojo que une dos palizas no tiene puentes ni ocas. Existe. Un flujo-reflujo de puños insaciables, encendidas espadas o cánticos estridentes, de bates para mondar los dientes asustados, escupidos en la acera, de trazos rapados. Una simpleza, dos simplezas, que no pensamientos, que no ideología, acabarán muriendo como la resaca sin razón sinrazón sin razón, sinrazón, sin raza, sin memoria, doblemente sin nada.

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