Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

martes, 6 de noviembre de 2007

Color primario. AZUL.

De eclipsar la noche, la sombra vive. Y avanza como una mole inmensa acechante, ahoga las farolas, comunicándose con nuestras entrañas siempre sumidas en el oscuro pozo de nosotros mismos. Por eso la tememos, por si se va y se lleva consigo una gran parte de nosotros.

Una mujer de ojos azules siempre verá el agua azul donde se ahogan los barcos lanzados por los árboles en formas de hojas, para rescatar el viento. Y en esa linea frágil, que diferencia la orilla del charco de la de los zapatos borrachos, se esconden los prejuicios. Las pequeñas latas cerradas ocultan la tragedia diaria de la abundancia y nada es más azul que el papel manchado con las tintas inútiles de lo que no es leído.

El mundo soñado fracasa a la primera oportunidad, ahuecando los ideales y sirviéndolos como aval en la montaña de tahures que hacen colas para perderlo todo sin remordimientos desde tiempo inmemoriales. Se siente sus apuestas, y la mezcolanza que surge de todo lo que se deshace en un remolino tridimensional, apasionado, total.

El Pandemonium de máscaras, se ubica en el número 7 de cualquier calle. El punto de vista de alguien que es bendecido entre la pila bautismal y el retablo magnífico, barroco, "yo tengo un gozo en el alma" es el de ver la señal de la cruz invertida, por lo que le ordenan como fiel al maligno. Pervirtiendo la bondad innata de todo ser.

En las manifestaciones que llegan a nuestros oídos como veneno desde muchas emisoras de radio y que nos ahogan en las profundidades abisales del reloj eterno, siempre siempre siempre habrá seres trajeados que intentarán vender su ponzoña.

La sombra entra en nuestras habitaciones mientras a veces se derrama una témpera azul sobre los escritorios, tomando la forma de lo que nunca seremos. La confusión, el camuflaje, la adopción en una comunidad de iguales, lo socialmente aceptado, nunca debieron crearse para los humanos (no, no y no), sólo son una borrosa mancha con la que se contamina el mundo diplomáticamente gota a gota mientras dura el mareo del disolvente.

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