Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

jueves, 20 de diciembre de 2007

Pró...próxima...¡cof, cof! estaci....Piiiiiiiiii (Hora de la muerte las 8:00)


La huelga de limpieza en el metro de Madrid, está ocasionando por ejemplo que esta mañana haya quedado con una compañera del trabajo debajo de la sección de internacional de un ejemplar del 20 Minutos. Amablemente una ratita que he visto pasar como con una prisa propia de un ejecutivo que llega tarde, me ha empujado entre la montaña de panfletos del sindicato cortados a medida para llenar el suelo de color y resbalones, y encima luego te pregunta un chaval de estadística de Consorcio Regional de Transportes: "¿Me puedes decir de que estación vienes? Pues mira, de tu puñetera madre. Y claro te queda como con ganas de que te conteste para ....uff, que me pierdo. Ohhmmm, Ohhmmm.

Cuando no puede haber más manchas, va y aparece una nueva, y no sabemos si es una cara de Belmez o simple defecación espontánea del Yeti, que ya han dado la noticia del avistamiento, entre los túneles de las distintas estaciones.

En otro orden de cosas, hace días que no veo al que siempre veía enfrente de mí en el andén contrario, me estremezco al pensar que el piquete de huelga, se lo ha llevado por delante.

Puedo constatar que lo más sucio que llevamos dentro aflora estos días, la gente ya no utiliza el disimulo, tira todo al suelo al grito de "Contribuciónnn a la huelga". Yo mismo en esa vorágine de destrucción total y pestilente, se cayó, y digo que sin querer, de verdad, sin querer, una revista de estas gratuitas y malas, malas que duran unos minutos su maldad informativa, y se empezó a crear una especie de ola, una pequeña...mediana...grande...gigante...sunami de porquería que me hizo "Trasss. ESTO ES MÍO" y me quedé horrorizado al ver a como los afectados por un síndrome de diógenes normal, aquí se han hecho fuertes y ocupan la parte más alta de la cadena alimenticia del más bajo y profundo suburbano.

El recuento de seres humanos cada día decrece, y se ven híbridos entre pelusas y bolsas de Doritos. Yo sobrevivo como puedo entre esta maraña de suciedad. Hace días que he renunciado a la esperanza de encontrar la salida y mi vida aquí está a expensas de la caridad de lo que nos traiga arrastrado el tren de las 7:45, como si fuera la resaca del mar.

Recordadme como un mártir de la limpieza .

¡Reclamad, reclamad por mí! Se despide hasta la eternidad,
Un anónimo viajero.

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