Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

lunes, 4 de febrero de 2008

Cenicitas

En cordura de sueños se encuentra su real istmo, aquel que de vértigo y sinuosidad acentúa el óptico reflejo de un mar sin real lecho. Acompañada miro...soltura de manos abrazadas al cielo; chispeantes formas, cordura y besos... Ya somos tres los ignorados por el sueño -¡poeta de rostro inquieto con perro que ladra en huesos!- menos lumbre y más fuego. Somos ahora dos...retraídos del lienzo, amparados por la imagen...marco en marco, texto en texto, tiempo en espacio, abstracción del recuerdo.

Vuelco de su cerebro que nada en aguas de mar con aliento, calla el dolor que siente y ríe bajo sexo incompleto ¡Libertad que hayas en el pecho, recubierta de deseos convexos! ¡Ampara el viento del viajero que surca el desventurado tiempo! Despojemos al mundo a gritos, sólo tú en silencios.

Volvemos a ser dos, los amparados en la utopía, el culto de amores en vilo, que filtran y depuran la agonía.
(Elmarcoylienzo)
A veces dos manos o cuatro ojos fundidos por nuestro deseo, en dos cuencas y dos cuencos que recogen las anteriores miradas hasta rebosarnos, son más que el tres. He aquí, la única y heroica solución a los tres vértices de los cuatro triángulos isósceles. Como a ratos la escritura compartida es superior al propósito, al cauce lógico, al resultado esperado,...¡Sí!, la esperanza del Platerillo de leche, no es más que su propio recuerdo, cual palabra desgarrada, involucionada, hermosa en su ocultación perpetua y que surge tantas veces rodante, expirando, fotografías circulares, signos del mar lejano...y sin embargo existe. E siste-Y siesta-Insista-No sixto-In existo-Existo dentro. En el plato nacarado donde sirvo filetes del tiempo de la vainilla, postre postrero, los remos de los días hermosos, la apoyadura del torso frágil sin la muleta de cualquier beso o verso de Federico.

Fecundidad aérea, que nos convierte en suspiro. Hoy petrificados por Medusa, nos llovemos por el campo abandonado de los que han vivido en el caballete atávico o patas para humanos que sólo son humanas cuando los personajes se rebelan en el cuadro, y ya no quieren ser pintados sino con la mejor de tus risas delirantes. Colores pasteles del fin, de las miles de millones de siestas equis y las cuatro veces que soñé exactamente contigo en el blanco y negro impreso, en las noches que fueron días cuando sólo buscábamos madrugadas. Yo sólo...o ahora sólo nosotros, ¡parte de arriba emocionante!, que me miras, créeme cuando te digo que hay lienzos o historias cercanas que empiezan y otras que nunca acaban.
Septiembre, 2006.

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