Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

lunes, 11 de febrero de 2008

El buscapesadillas


Tan inútil como los marcos que encierran el arte es el despertar para una pesadilla. Algunas continúan y se prolongan hasta la hora de la merienda o hasta que vemos a nuestros padres morir o incluso más allá de nuestras lápidas, convertidas en epitafios jocosos de una falacia: "Buen hijo de puta, tus X no te olvidarán".

Se abre un pasillo entero y camino por una puerta hasta llegar a un cacao donde mastico una preciosa taza de cristal de bohemia. Cuando la sangre me haya creado unos labios el pulmón respirará y luego me uniré a él. Mientras, a miles de kilómetros de allí, el espejo donde mi reflejo es más verdad que yo, se desenfoca y una mano detrás mía galopa a través de una oscuridad ininteligible. Tengo la seguridad que acabaré estrangulando el cuerpo invisible que la lanza.

Objetos que busco inútiles (que no objetos inútiles que busco):

2-2 = gafas para el monstruo matemático arcano que calcula en cuántos chasquidos acabaremos volviéndonos locos.

8 = sexo infinito erecto y que acaba fecundándose como un dibujo de Escher.

/*/ = frío que produce la Torre de Pisa cuando un niñato lo scrb n l mvil y l pierd n ksa d su mjor amigo muert.

ç = ánimas de los poetas decapitados en Çiudad Real.

...ese pasillo que confluye como una inyección justo en mi vena cava, me paraliza. Las voces de una cabeza rodante se detienen si yo no avanzo. Si lo hago me cazan. ODIO LAS VOCES RODANTES. Si han de venir vendrán las que guardé durante una vida en la caverna de Platón. Y las provoco cogiendo mi cráneo y lanzándolo hasta el origen de la tenebrosidad.

Luego no sé que habrá pasado, si un cuerpo habrá servido un plato en bandeja o una rata se habrá puesto al día por las deudas con la insalubridad.

Terror de aquella pesadilla que ando buscando, cercana a Maldoror:


Oídos ardientes

en una boca

en un puño asfixiado

por cinco dedos

vacuos

amor

fos

ana

crónicos

sub

yugados

todos

a la mano

des

conocida

La furcia

La mía

(Luz tenue roja y un vaso encima de una mesa señorial con hielo sin hielo)

-TELÓN-

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