Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

martes, 18 de septiembre de 2007

Aradora Celíaca

Chssss...Yo digo que deberá haber silencio. Por favor, ¡que no haya más ruido que el suyo!. Oigo -antes sólo oíamos nuestras pieles- el ritmo del reloj de la mesita de noche, pálpito de un sueño inacabado, y siento, porque el tiempo en soledad es algo tristísimo, que debo parar todas las agujas rotatorias e injustas (tic-tac...¡pum!).
Una y otra vez amanece. Las sombras me dicen que el Sol es la mantequilla que utilizamos para comernos el día. Por eso he sido transformado en surcos de su vientre, en miles y miles de desmenuzados granos plastificados o besos del suspiro, hijos del labio infinito y la lengua exploradora. Y, aún así, necesito, como un encargo vital, poder sembrarme en sus ojos, como aquellos días que me susurraba y me abría las entrañas entrañablemente, degustando nuestros alientos, capturando las palabras o los dedos aventureros que quedaron pendientes antes de que las sábanas reptaran hasta nuestros cuellos impávidos.
¡No puedo llamar al amor sin su badajo transformado en gota! Por eso prometo que apedrearé la campana muda y blanda hasta que nos rompamos los tímpanos.
¡Oh, como extraño la única forma deliciosa y sutil de mantenerme callado; y la felicidad de unos ojos unidos como pelos enmarañados! La placidez la encuentran los niños en un helado que nosotros compartimos, y en la hierba que se cuela por cualquier rincón corporal, que traspasa la ropa. Mientras -absortos- contemplamos como la luz finísima se exilia, despidiendo a Deboth. El Sol sonrojado. Por fin hacemos precipitar la noche-calle-esquina-parada-beso-contorsionistas de la calle Atocha.
UNSUEÑOUNDIBUJOUNDIBUJOUNSUEÑO
La habitación nunca tuvo más sentido que la vez que encendió una vela y con una alpargatita en la mano perteneciente a “Mojadma Pulgarcito” me regaló: Un pasodoble en aquella plaza; la desorientación en el andén del Metro; una ducha convertida en piscina; a Dalí-Buñuel emocionados; inundaciones a raudales a causa de lo que conseguimos alcanzar, una y otra, y siempre, otra vez.
LUZ EN TINA*LUZ EN TINA*LUZ EN TINA
La vida es la silueta más infinita, la más sonriente e imperecedera voz azul. Hoy la he transformado en un silencio que espero que te llegue allá donde existas.
Mayo, 2006

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