Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

martes, 18 de septiembre de 2007

El dulce olvido

Fondo azul vaporoso. La noche comienza en el pueblo. Se acerca una monja que conduce un carrillo de mano calle abajo a toda velocidad, transportando un sólo limón y una pala. En cada casa, sobresaltados por el estrépito, se escucha como van atrancando las puertas con vehemencia. Los transeuntes se suben a la acera rápidamente, aterrorizados. Es una imagen espectral.
Secuencia 1. calle. ext./noche.
Monja
Con voz apagada, entrecortada y muy pausadamente.
Hay limones que aún no han sido exprimidos. Ya sólo uno me queda. ¿Quién me dará el próximo?
Un chico levanta la persiana y tira a la calle un limón que previamente le ha dado su madre. La monja agarra la pala y lo deposita en el carro. Sigue su marcha perdiéndose de vista al instante.
Secuencia 2. portal. int./noche.
Dos niños respiran agitadamente.
Niño 1
Cre...creo que mi madre aún no ha llegado a casa.
Niño 2
A mi padre hace días que no le veo, es que trabaja...La monja irrumpe bruscamente en el portal, llevándose a los niños -que quedan inconscientes por el pánico- a la sacristía de la ermita abandonada.
Secuencia 3. ermita. sacristia. int./noche.
La monja se toma su tiempo. Sus manos nerviosas indican un grado máximo de excitación. Cava una fosa y precipita a los niños aún vivos al hoyo. Partiendo en dos el limón y exprimiendo su jugo sobre los cuerpos de los chicos. Los sepulta. Se oye el eco de la última palada.
Monja
¡Tomad, tomad zumo y que os sea dulce la muerte!
Secuencia 4. ermita. ext./madrugada.
La monja coge el carrillo y la pala. Se dirige de nuevo al centro del pueblo. Va hablando en voz baja.
Monja
El limón es la anestesia de los niños abandonados. Ya en el pueblo. Susurrando ventana por ventana. Te estoy escuchando ¿Por qué no sales? ¿Mejor entro? ¿No quieres? Te amo, mi niño. Hasta mañana. Besitos.
Junio, 2006

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