Advertencia para cualquier lector-reflector humano

La poesía no puede ser piedra angular de ti
la poesía no podrá ser siquiera un poco de arena
la poesía quema o destruye la sangre cauta
la corrompida sangre la vuelve tinta
pintando con nuestra vida las hojas en blanco
por eso el miedo acecha mi cuerpo
por eso mi teclado es la espada de Damocles
así concibo los labios definitivos y rosas
de mis manos, de las caricias como espadas.
Así, brevemente, a tí, Reflector Humano
oía como me dictabas un deseo.

Bienvenido

denguecortos@hotmail.com

viernes, 5 de octubre de 2007

El tiempo y eso llamado dios

Queda dicho que el factor tiempo es un invento humano para arraigarse a algo o a alguien. La supervivencia al tiempo es un sueño...joder pues que lo quiten y así todos seremos inmortales.

Dar tiempo es dar una promesa sin manecillas, marcando las pausas del tic-tac todos esperamos respuestas que nunca llegan, sólo regresan calendarios, y días y más días. Y el 31 de diciembre. Y Feliz Año Nuevo. Y Feliz Jubilación. Y Feliz Entierro. Y Feliz Exhumación.
La humanidad tiene como costumbre crear conceptos, artilugios, entes, que le sirvan para sus propósitos, pero sus mejores creaciones, dios y el tiempo, se sublevaron desde inicio (desde el principio de los tiempos, constatando realmente lo indivisible del pacto entre sublevados), y nos han sometido.
Nuestros padres o abuelos fueron felices cuando cantaban "Reloj no marques las horas". O los que lograron detener el tiempo por un beso, por las miradas y por las cosas cursis de siempre, pero buenas buenas buenas.

Ya lo advirtió Cortazar, genial Cortazar, en su "Historia de Cronopios y de famas".


"Piensa en esto: cuanto te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes: no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a su cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj: te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen en el cumpleaños del reloj." (Quizás te suene del ignominioso anuncio de un coche).

"dios" (permítanme que pueda generar una incorreción sobre su uso en minúscula pero lo hago por el hartazgo que me produce su omnipresencia-omnipotencia en nuestra lengua, sometida también al imperio de la diplomacia-censura vaticana) es la evolución de los mimos, de los ventrílocuos, y la "iglesia" interpreta un mensaje que se ha escrito... jamás, que no existe que no, que no, de verdad, ¿no me creen? ¿Y si os digo esto durante 2007 años más, me creerían? La biblia sólo habla de la inexistencia, de lo que nunca se habló, de las interpretaciones, sólo vencen al final de los siglos por cansinas, por insistentes por haber sido ganadas a la voz humana a base de castigos infames.

Sí, tenemos a diario, mi mente la guarda como una marca del dolor humano y genético, en la parte más intima de nosotros o a flor de piel, detrás de una despedida aséptica "adiós hasta mañana", las enseñanzas (adoctrinamiento gratuito más bien) de la religión.

Mirad vuestros relojes, mirad vuestros dioses, a cada tic avanzan, a cada tac avanzan más, beodos de poder, hacia vosotros. ¿Cuántos tic-tac habéis sentido agolparse a estas horas en vuestras vidas?

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